martes, 28 de septiembre de 2010

Las horas

Atosigado por las horas de trabajo, amores pendientes, amores perdidos


Horas y horas frente a la máquina

Pasa la ilusión una vez más

Soy el dueño del mundo, no soy el dueño de nada

Soy solo dueño de mi mismo, no soy ni dueño de mi tiempo

¿Soy dueño de mis sueños?, ¿o soy su esclavo?

Horas y horas frente a la máquina,

De fondo se escuchan notas,

Unas veces estridentes

Otras veces melodiosas

A veces pienso en ti,

A veces pienso en mí,

Otras veces pienso en todos los demás,

Pensar y pensar, imaginar,

Un futuro,

Por si acaso este existe

Somos como los caballos de estribos, que avanzan sin mirar a los costados

Y pasan horas y horas frente a la maquina

Me encuentro a mí mismo,

Loco estridente, sabio y silencioso

Esperando ser escuchado,

Al igual que el resto.

Gritando más y más fuerte

Una voz perdida,

En la multitud de pixeles que conforma nuestra imagen

A veces mi cuerpo también grita

Se manifiesta fríamente,

Para negociar las horas que me sobran,

Se pone en huelga

Y solo queda ceder ante sus demandas

Automatismos en la existencia

Automatismos en la escritura

Yo escribo con mi piel sobre otros seres

Y otros seres escriben con su piel sobre mí.

Esta es la única verdad.

Al rededor solo las mentiras

El sistema, el trabajo, el comercio, la política

Y los dueños de las mentiras.

Ellos juegan a los dados con nuestra existencia

Nosotros solo contamos los números que van saliendo

Ideas y más ideas

Todas se amontonan unas sobre otras

Atropelladas…

Todas sin respuestas, todas sin remedio

Todas son tan solo:

Horas y horas frente a la maquina.

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